El momento ha llegado, el culmen del segundo día del Triduo Pascual, el momento en el que nuestro señor Jesucristo es descendido de la Cruz y llevado al Santo Sepulcro.
"Noche de viernes Santo, el dolor se ha instaldo en el corazón de los discipulos, todo parece haberse derrumbado, la oscuridad cubre la tierra. Es la hora en la que el amor ha sido llevado al extremo pero también la hora en la que la fe es probada"
Los Santos Varones, imitando el gesto de José de Arimatea y Nicodemo precedieron a bajar el cuerpo de nuestro Señor de aquella Cruz.
"Santos Varones, pidan permiso a su madre, reconociendo su dolor, acercandose con reverencia, pedir permiso a la madre es reconocer que nadie ha amado a Jesús como ella, que nadie a sufrido como ella y que su corazón traspasado sigue abrazando ese cuerpo herido."
Después de presentar ese cuerpo herido y maltratado a la comunidad congregada en la Iglesía, salió la procesión hacia el Santo Sepulcro, una procesión en la cual el amor de Cristo, recorrio las calles de la Parroquia Cristo Resucitado, uniendo a la gente en este gesto de amor y respeto, por ese hombre que dió su vida por nosotros.
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